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10 septiembre, 2012

PRÓXIMO CURSO DE PSICOLOGIA PERINATAL EN EL COLEGIO DE PSICÓLOGOS DE MADRID



Los próximos días 28 y 29 de Septiembre, se llevará a cabo en el Colegio de Psicólogos de Madrid, el primer curso de Introducción a la Psicología Perinatal.

La formadora será nuestra Gabriella Bianco, que ha preparado un curso en el que se pasará por todos aquellos aspectos importantes de la Psicología Perinatal.


El curso está dirigido a psicólogas y psicólogos colegiados y estudiantes de psicología interesados a la atención de la primera etapa de la vida, de la díada madre-recién nacidos y lo relacionado con la primera crianza. El curso tiene como objetivo introducir a psicología perinatal, contextualizarla en un marco histórico definiendo sus áreas de actuación desde el embarazo, parto y puerperio así como el desarrollo psicoemocional del bebé desde su nacimiento hasta los primeros años de vida, cuidando el vínculo entre madre y recién nacidos, junto al papel del padre en este proceso. Se abordarán algunos aspectos de la psicopatología y alternativas de intervención en situaciones clínicas ligadas al proceso de maternidad/paternidad.

Esperamos que sea el primero de una serie de cursos enfocados a formar a todos aquellos Psicólogos/as interesados/as, así como a los que ya trabajan en esta área y quieran reforzar, aumentar sus conocimientos.

Contenidos del curso:


La salud primal y su relevancia para la prevención y promoción de la salud (materno-infantil).
Aportes de la Psicología en la investigación en salud primal.
La Psicología Perinatal: definición y ámbitos de investigación y aplicación.
El bebé es un mamífero.
La psicología del embarazo: aspectos salutogénicos y psicopatología.
La psicología del parto y nacimiento: fisiología del parto/nacimiento y aspectos (psico)patológicos relevantes.
La psicología del puerperio y posparto: la importancia de la primera hora, promoción de la salud psicoemocional materno-infantil.
Guía de trastornos psicológicos en el posparto.
Apego y salud perinatal.
Factores de riesgo para la salud materna: partos traumáticos, pérdidas pre y perinatales, separaciones tempranas, reproducción asistida.

Aquí podéis encontrar más información.

Teléfono: 915419999


18 abril, 2012

Próxima jornada de trabajo en Salud Mental Perinatal



El próximo 11 de mayo de 2012 se celebrará en Barcelona la I Jornada de Trabajo en Salud Mental Perinatal, donde asistiremos algunas de las miembros del grupo, y Gabriella Bianco participará con una comunicación.


Esta Jornada– patrocinada por la Sociedad Marcé internacional- pretende promocionar el encuentro inicial de profesionales que trabajan, tanto en la clínica como en la docencia-investigación en salud mental perinatal y reproducción en nuestro país. Encontrarnos, conocernos, compartir nuestras experiencias clínicas, la intervención especializada en el manejo terapéutico, la atención a la salud mental de las gestantes, puérperas, así como a la organización del vínculo y de la interacción madre-hijo, intentando potenciar los recursos asistenciales; así mismo, contribuir al desarrollo de programas formativos que incluyan la salud mental perinatal entre sus objetivos,. Pretendemos también englobar los trabajos en reproducción asistida, tanto desde la perspectiva de la disfunción reproductiva como los fracasos terapéuticos y los abortos de repetición. Esperamos poder compartir esta ilusionante experiencia y os reiteramos nuestra más cordial invitación a participar en la misma.


Aquí podéis ver el Programa definitivo

12 diciembre, 2011

Película: "Un Método peligroso"


TRAILER EN CASTELLANO:




Por Gabriella Bianco. Psicóloga.

Con una precisión narrativa exquisita, una mirada profunda y un cast envidiable, David Cronenberg dedica su última película -basada en la novela de John Kerr “Un método peligroso”- a proporcionarnos su retrato de las enredadas relaciones que rodean el nacimiento del Psicoanálisis a principio del siglo pasado. Con ello empieza una nueva era en cuanto a la comprensión del ser humano como un todo -cuerpo, psique y alma- poniendo los cimientos de la psicología moderna.

La película se abre sobre el mundo fascinante de los intelectuales de principio del siglo XX en Europa Central, en una época caracterizada por un tejido socio-político delicado, entre las dos guerras mundiales que marcaron irremediablemente (entre otras cosas!) el futuro de la psicología en Europa y en el mundo. 

Cronenberg cuenta la historia de Sabina Spielrein, una joven mujer rusa, muy culta y procedente de una familia acomodada que llega con síntomas preocupantes de “histéria psicótica” a la Clínica Burghölzli de Zürich para ser “curada” por el joven médico psicoanalista Carl Jung. 

La relación terapéutica se convierte inesperadamente en una relación turbulenta, ilícita y pasional de amantes. Una vez reestablecido su bienestar psíquico la Spielrein se encuentra en el papel de “mediadora” en la compleja relación entre el “hombre de la razón”, el ateo Sigmund Freud y el “místico” Carl Jung: Freud había imaginado al ario Jung encabezando el movimiento psicoanalítico para proteger su ciencia de las críticas antisemitas que lo desprestigiarían, tachándolo de misticismo barato, como sigue ocurriendo hasta el día de hoy en algunos círculos y países.

Por ello Freud insistía en una visión “científica”, “rigurosa”, “ajena a lo místico” y a lo espiritual, lo que iba experimentando Jung en sus peripecias laborales convertidas en relaciones íntimas y pasionales, rompiendo con los códigos éticos de la profesión. 

Cuando Freud entra en conocimiento de los detalles de la relación amorosa entre Jung y su paciente Sabina se produce una rotura irreparable entre el joven Jung y su mentor, a pesar de su complicidad en la forma de interpretar el origen de las enfermedades psíquicas y también de su competencia en imponer sus respetivas teorías y formas de entender la “terapia de la palabra”. 

Lo que NO cuenta la película es lo que más me emocionó de la historia. 

Cronenberg tan solo nos deja entrever la historia de Sabina Spielrein, quien de joven paciente pasa a ser médico psicoanalista, pionera en la salud mental infanto-juvenil. Con ello se convierte en 1912 en la primera mujer miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, presentando su tesis sobre el concepto de impulso sexual unido a un instinto destructivo y a otro de transformación, que influyó ciertamente los trabajos de Jung y Freud, enriqueciendo la teoría freudiana del instinto sexual y del instinto de muerte. 

Se cuenta y se lee poco en las facultades de psicología sobre esta mujer pionera y feminista que luchó una batalla heroica en una época y sociedad en la que las mujeres (científicas) no lo tenían nada fácil!

Desarrolló su trayectoria profesional entre Viena, Berlín y Ginebra, regresando a su tierra natal cuando se declaró la República Soviética, continuando su trabajo clínico entre Moscú y otras ciudades rusas a pesar del veto oficial hacia la práctica del  Psicoanálisis. En 1936 se prohibió en la Unión Soviética también el ejercicio en paidología, cuando la Spielrein siguió trabajando como médico en escuelas y centros educativos públicos. 

En 1942, tras el asesinato de su marido y al ocupar las tropas de Hitler su ciudad, Sabina Spielrein fue fusilada junto a sus dos jóvenes hijas delante de la Sinagoga de Rostov. Por comunista, feminista, mujer y judía.
Una película que todo psicólogo debería tener en sus “top 10”. Recomendada.



25 noviembre, 2011

25/11: Día Internacional Contra la violencia de Género.

Por Gabriella Bianco.

¡Las psicólogas que trabajaban desde aproximadamente una década enfocando su trabajo clínico y de investigación hacia la psicología de género, volvieron eufóricas desde aquel histórico encuentro mundial de mujeres que fue la Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Pekín en el no demasiado lejano 1995!

En esta ocasión se acuñó el término violencia de género, dando así un nombre al sufrimiento que traían tantas y tantas mujeres silenciosa y discretamente hacia las consultas de psicoterapia. Allí se quedaban secretamente guardados sus relatos, sus lágrimas, sus heridas y procesos emocionales hasta sembrar la semilla de la recuperación del amor hacia si misma, verla transformada en acciones puntuales y decisivas, pruebas de una evolución promotora de su salud y la de generaciones futuras.

Esto ocurría con las mujeres víctimas de violencia y malos tratos sin contar de reconocimiento alguno por parte de la sociedad civil.

En Pekín se declaró de forma unánime que

“la violencia contra la mujer impide el logro de los objetivos de la igualdad de desarrollo y Paz, que viola y menoscaba el disfrute de los deberes y derechos fundamentales”.

Se pidió entonces a los Gobiernos a adoptar medidas preventivas y desarrollar intervenciones específicas para eliminar esta forma de violencia.

Anteriormente ya se había definido la violencia contra las mujeres en una Declaración de las Naciones Unidas (1993) como

“todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”.

Como psicólogas comprometidas con la promoción de la salud y el bienestar de la mujer, especialmente implicadas en el área de la Psicología Perinatal nos encontramos diariamente confrontadas con las secuelas psicológicas de un parto (o cesárea) vivido como un suceso traumático. Las secuelas de un parto traumático están ampliamente descritas en la literatura especializada (aquí un artículo sencillo y explícito que recoge los resultados de estudios recientes http://www.parentingscience.com/childbirth-trauma.html) y se plasman de forma clara y contundente en los relatos de las mujeres que se han sentido invadidas física y anímicamente, infantilizadas, despreciadas, no respetadas en su libertad de dar a luz según sus deseos y las recomendaciones de la OMS para el parto.

Demasiadas mujeres en España siguen sintiéndose amenazadas y reducidas a un mero objeto de intervención en uno de los momentos más íntimos y emocionantes de su vida sexual como lo es el parto. Demasiadas mujeres siguen presenciando desde la inmovilidad, la distancia y la vulnerabilidad como el nacimiento de sus hij@s ha sido convertido en un asunto a despachar de forma rutinaria en instituciones sanitarias obsoletas, obviando su derecho a ser recibido con amor y dignidad. Esto puede ocurrir a mujeres del siglo XXI a pesar de estar informadas, conocer sus derechos como usuarias e intentar ejercerlos!

Este tipo de maltrato institucional e institucionalizado hacia la mujer en el parto se conoce como violencia obstétrica, reconocida a nivel jurídico exclusivamente por la legislación de Venezuela como:

“La apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres”.

Como psicólogas y como mujeres nos hemos encontrado durante los últimos años en repetidas ocasiones frente a cierto recelo y perplejidad por parte de compañer@s o colegas de profesión –algun@s especialmente activ@ e implicad@ en las política de salud de género y/o prevención y tratamiento de mujeres víctimas de la violencia de género- acerca de si reconocer la violencia obstétrica como un tipo de violencia de género (o hasta validar el maltrato vivido por la mujer en el parto como un acto de violencia!). Hemos podido comprobar que su escepticismo radicaba (y sigue radicando) en el hecho que los sucesos entorno al parto de desarrollan en un ámbito institucional y por la mano de profesionales sanitarios…

Amnistía Internacional Uruguay promueve a través de un significativo vídeo una campaña en contra de la violencia obstétrica que encontramos en sintonía con las experiencias de maltrato vividas por las mujeres que escuchamos en consulta tras dar a luz en nuestros hospitales…lamentablemente aún con demasiada frecuencia.

¿Es posible entonces reconocer la violencia obstétrica como violencia de género en un día como hoy? Confiamos en que cada una encuentre su respuesta tras visionar el vídeo

http://www.ceroviews.com.uy/

21 noviembre, 2011

Cuando el útero pertenece al Estado





La noticia recogida por un telediario español de un recién nacido encontrado en una bolsa de plástico en un hospital de China (http://www.lasextanoticias.com/videos/ver/un_hospital_chino_tira_a_la_basura_un_bebe/511793) logró despertar en mi la motivación de plasmar por escrito mi modesto testimonio como psicóloga psicoterapeuta y de denuncia como mujer cuyos encuentros dentro del ámbito profesional no dejan de ser ventanas sobre el mundo, a menudo abiertas sobre las atrocidades (sobre)vividas por las mujeres que lo habitan.

Xiao Fen es una mujer de 32 años, minuta, elegante, de pelo oscuro y largo, el rostro sin edad ni expresión y la mirada caracterizada por la fina neutralidad vigilante de las que solo son dueñas las mujeres de Asia Oriental. Entra a su primera consulta de psicología perinatal derivada por su ginecólogo y acompañada por su marido Howard, un esbelto y cordial pelirrojo con un marcado acento norteamericano. La comunicación se desarrolla en inglés, al ser éste el idioma común de la pareja de nacionalidad estadounidense.
Xiao Fen está embarazada de 8 semanas y presenta síntomas de ansiedad que dificultan su descanso durante las noches y ralentizan su actividad diurna; presenta hipertensión, dificultad en la respiración, pesadillas nocturnas acompañadas por despertares frecuentes, sudoración y taquicardia. La pareja se muestra compenetrada, contenta y expectante frente al proyecto familiar. Su permanencia en España es circunstancial y por motivos profesionales, así que su primera hija llegará al mundo en una pequeña isla del Mediterráneo.

La demanda de Xiao Fen es explícita: reducción de la ansiedad durante la gestación y preparación psicológica al parto, posiblemente por cirugía abdominal programada (cesárea) y con empleo de anestesia total.

Acogiendo su petición diseñamos conjuntamente un plan de intervención con objetivos claros y alcanzables a lo largo de 10 sesiones (a las cuales se vio posteriormente la necesidad de añadir dos sesiones suplementares). Mi intuición me sugiere la prioridad de realizar un trabajo individual con Xiao Feng durante las primeras 6-7 sesiones y bajo estas condiciones enmarcamos el trabajo y el contrato terapéutico.

Siempre ha constituido un reto para mi el poder establecer un buen vínculo terapéutico con clientes procedentes de Asia, muy especialmente por el diferente empleo de los canales de comunicación verbal y no verbal, las distintas normas de transmisión de la emoción (quien muestra a quien emociones, en qué situación y en qué medida), los malentendidos que puede generar una sonrisa o una muestra de empatía ignorando las zonas de interacción propias de las normas culturales del interlocutor, su idiosincrasia con respeto a las expectativas frente a la consulta psicológica etc. En este caso, el hecho que Xiao Feng hubiera vivido durante los últimos diez años de su vida en EEUU, nacionalizándose como ciudadana norteamericana y adoptando un estilo de vida aparentemente occidental, su nivel educativo y su premisas resilientes me facilitaron decididamente la tarea. Sin embargo quiero destacar un punto de inflexión en el primer tramo de la relación terapéutica: los largos silencios expectantes de Xiao Feng. 

Sin información se reduce considerablemente mi abanico de herramientas terapéuticas (y reconozco que mi paciencia se ve máximamente exigida). Xiao Feng no contaba nada de si, de su vida, salvo los acontecimientos que fueron marcando los cambios de etapas vitales más evidentes, como la migración desde un medio urbano de China a una gran metrópolis de EEUU con 23 años. Allí recibió ayuda por parte de familiares y terminó su carrera como abogado para luego comenzar a desempeñar su profesión, antes de conocer a su actual marido, con quien se casó a los 27 años. Ambos muy dedicados y entregados a su carrera profesional, no tenían prisas para formar una familia. El día en el que Xiao Feng anunció estar embarazada sentía cierta preocupación: recién llegados a Europa, donde Xiao Feng se proponía permitirse un año sabático. En realidad parecerían las mejores condiciones para crear una familia, pero Xiao Feng –aún asintiendo- parecía tener profundas dudas y mucho miedo…¿al cambio? ¿a la maternidad? ¿al parto? ¿Qué había pasado en su vida que pudiera influir de manera tan violenta sobre su salud gestacional? ¿A que se debía el conjunto de síntomas tan invasivos? ¿Cómo, cuando y porque llegó Xiao Feng a desear “desconectarse” del momento del nacimiento de su futuro bebé? 

Una mujer procedente de Asia Oriental que se considere honrada, sincera y seria no suele compartir su vida interior, ni siquiera hablar “demasiado” de acontecimientos importantes de su vida, que pueden haber determinado su actitud frente a la vida… “alguien honrado no tiene nada por contar; solo los mentirosos y estafadores hablan demás”. Este mensaje demostró ser parte de una herencia cultural y de un conjunto de valores muy arraigados en la filosofía de vida de su tierra natal. Llegar a deshacer y reconstruir cuidadosamente un mandato tan fijado ha sido una labor de artesanía fina, realizada entre las dos, recurriendo principalmente a los recursos internos de Xiao Feng, a su capacidad de resiliencia y distinguida inteligencia.

Xiao Feng fue secuestrada un día por la “policía del útero” china, a sus 21 años, embarazada de 24 semanas de su primer bebé, cuando estaba paseando por un centro comercial de la mano de su sobrino de 4 años. Fue llevada a un hospital y obligada a abortar a su bebé previa inyección de una solución salina, en un parto provocado, violentado y del cual le quedarían secuelas físicas y psicológicas de por vida. No pudo ver a su bebé muerto, ni despedirse de él dignamente, ni enterrarlo, así como ocurre a las miles de mujeres que se ven obligadas a abortar a sus hij@s en la China de la política del hijo único desde los años ‘70. 

Xiao Feng intentó explicar que el niño que iba con ella no era su primer hijo, sino el de su hermana…sin embargo todo sucedió tan rápidamente que no hubo posibilidad de marcha atrás. Un año después Xiao Feng perdió a su joven marido en un accidente de tráfico antes de que ambos pudieran levantar cabeza tras el asesinato de su bebé. Xiao Feng decidió entonces dejar el país para unirse a su familia materna en EEUU, con la esperanza de “empezar una nueva vida”. 

Pronto se dio cuenta que del trauma no se puede escapar. 

Sin embargo es posible transformarlo gracias a la capacidad de resiliencia que reside en el interior de cada ser humano y a través de un proceso terapéutico que puede conducirnos a un empoderamiento postraumático. El camino no siempre es fácil, ni indoloro, ni exitoso si recorrido en soledad y sin acompañamiento profesional especializado…

La realidad que conoció Xiao Fen es la misma que amenaza cada año a miles de bebés y mujeres en China a raíz de las políticas de la Comisión para la Planificación Familiar y la Población del Estado, cuya viceministra se enorgullece de haber reducido su tasa de natalidad previniendo el nacimiento de 400 millones de personas en los últimos 30 años en nombre del progreso económico del país. El precio de este progreso está grabado en los úteros de las mujeres chinas, y se traduce en la violación deliberada y sistemática de los derechos humanos por parte del Estado. La Ley del hijo único ha provocado, además, un grave desequilibrio de género en China, ya que –especialmente en zonas rurales- las familias prefieren dejar vivir a los hijos varones y, por consecuencia, los abortos, los abandonos o los asesinatos de las niñas se incrementaron a tal punto de ver necesaria la “importación” de “esclavas sexuales” desde países vecinos.

La Asociación Women’s Rights Without Frontiers ha denunciado recientemente 13 nuevos casos de violación a la dignidad de las mujeres (abortos forzados hasta los ocho meses de embarazo, esterilizaciones e histerectomías forzadas, agresiones y torturas a mujeres, sus parejas, familiares y activistas), realizando una importante labor de denuncia de una violencia de género y obstétrica institucionalizadas (para más información: http://www.womensrightswithoutfrontiers.org/).

Xiao Fen dio a luz en una noche de principio de verano a su hija June (de Jun, “la verdad” en chino) por parto fisiológico, cuidadosamente y amorosamente acompañada por Howard y los profesionales que ellos eligieron para darle una digna bienvenida a la pequeña June.

Gabriella Bianco
Psicóloga (B-1227).

Todos los datos personales de las personas citadas en la descripción del caso clínico han sido modificados por respeto a su privacidad y cuidado de su intimidad.

31 octubre, 2011

¿Qué pasó durante mi parto? La disociación durante el parto y sus efectos

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Aunque sabemos que el parto -si fisiológico, respetado en sus tiempos y ritmos, no perturbado ni intervenido- no tiene por qué ser un evento doloroso ni angustiante para la mujer que da a luz, la experiencia clínica y la reciente evidencia científica nos señalan una frecuente vivencia del parto como experiencia difícil, dolorosa y negativa por parte de la mujer que ha pasado por ella.


Un estudio de Fonseca Zambaldi & al., publicado recientemente en Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology (http://informahealthcare.com/doi/abs/10.3109/0167482X.2011.626092) se concentra en la evaluación de la experiencia disociativa durante el parto en una muestra de 328 mujeres. La disociación es un proceso psicológico frecuentemente ligado a la experiencia traumática y se refiere a una falta de conexión en los pensamientos, la memoria y el sentido de identidad de la persona.


Los investigadores ponen en evidencia que el 11,3% de las mujeres del mostreo presentaron disociaciones significativas durante el parto, presentando síntomas tales como la alteración de la percepción del tiempo (“los acontecimientos alrededor del parto ocurren en cámara lenta”), desrealización (“no ser consciente de lo que está ocurriendo”), amnesias (“desorientación u olvidos”). Entre otros factores se tuvieron en cuenta “un parto traumático”, “trauma previo”, “complicaciones obstétricas”, “fórceps”, “prematuridad”, “insatisfacción de la atención” en la evaluación de los datos.

Las conclusiones de Fonseca Zambaldi & al. nos remiten por un lado a la urgencia de seguir mejorando la atención al parto, con el objetivo de prevenir experiencias disociativas en un momento tan vulnerable e importante de la experiencia sexual femenina y, por el otro, a seguir desarrollando programas de intervención psicoterapéutica ad hoc para tratar las secuelas de la disociación y del posible consiguiente TEPT-Posparto, previniendo su cronificación y posteriores experiencias disociativas y/o traumáticas en eventuales partos futuros.

La preocupación sobre el número de mujeres que afirman haber vivido su(s) parto(s) como una experiencia traumática ha dado lugar a un incremento paulatino de la investigación en esta área de la psicotraumatología en la ultima década. Numerosos estudios coinciden en que un parto puede desencadenar un Trastorno de Estrés Post-traumático (Reynolds, J.L., 1997; Ayres & Pickering, 2001; Beck, C.T., 2004), encontrando una incidencia entre el 1,7% y el 5,6%.


Investigadores del Reino Unido (Bailham & Joseph, 2003) y de Holanda (Olde et al., 2006) estudiaron los principales factores desencadenantes de una sintomatología propia de un evento traumático tras una amplia revisión de los estudios publicados sobre el TEPT-Posparto: entre ellos podemos resaltar los partos instrumentales (fórceps, etc.), las cesáreas de urgencia, los sentimientos de temor por el bienestar del bebé o de la madre, sentimientos de impotencia o falta de control durante el trabajo de parto y parto, experiencias traumáticas previas (partos anteriores, abuso sexual, etc.), red psicosocial insuficiente e historial clínico con presencia de psicopatología o rasgos de ansiedad.


Gabriella Bianco. Psicóloga (B-1227).

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Ayers, S., & Pickering, A.: “Do women get post-traumatic stress disorder as a result of childbirth?” A prospective study of incidence. Birth, 28, 2001, 111-118.

Bailham, D. & Joseph, S.: “Post-traumatic stress following childbirth: a review of the emerging literature and directions for future research”. 2003, Psychology, Health, and Medicine 8:159-168.

Beck, C.T.: “Post-Traumatic Stress Disorder Due to Childbirth: The Aftermath”. Nursing Research July/August 2004, Vol 53, No 4, 216-224.

Maggioni, C., Margola, D., Filippi, F.: “PTSD, risk factors, and expectations among women having a baby: a two-wave longitudinal study”. Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology, June 2006; 27(2): 81–90.

Olde, E., van der Hart, O., Kleber, R. & van Son, M.: „Posttraumatic stress following childbirth: A review”. 2006, Clinical Psychology Review 26: 1-16.

Reynolds, J.L.: “Post-traumatic stress disorder after childbirth: the phenomenon of traumatic birth”. Can Med Assoc J., 1997;156:831-5